Evangelos Odyssey, o más conocido como Vangelis, revolucionó la música en el cine cuando allá por 1981 presentaba la partitura original ganadora de un Oscar de “Carros de Fuego” (Hugh Hudson, 1981). Este teclista aportaba al mundo del cine el sonido electrónico que tantas y tantas veces se ha reproducido en eventos deportivos, anuncios, películas, etc.
La mítica banda sonora que revolucionaría el 7º Arte tenía algo especial, algo que no se había escuchado antes: la versatilidad de los sonidos electrónicos asombraba al espectador, le confería a la imágen una categoría única e inexistente hasta entonces, el toque especial que hace de esa música algo inconfundible en nuestra cabeza. Porque pasa como con muchas películas: puedes no haber visto la cinta, pero seguro que la canción la reconoces.
Un año después, llegaba “Blade Runner” (Ridley Scott, 1982), que se preguntaba si los androídes sueñan con ovejas eléctricas. Esta lejana adaptación del libro, se convirtió pronto en una cinta de culto para los amantes de la ciencia ficción: esa recreación de un futuro apocalíptico donde los robots se entremezclaban con los humanos, el uso de la técnica y el diseño artístico, junto con la música de Vangelis, la catapultó a la cumbre.
Es una música fría, distante, metálica como aquella que predominaba en los ´80 y que capta muy bien el tono de la película, que inaguró el estilo “ciberpunk”.
Por último, la banda sonora de “1492: La conquista del Paraíso” (Ridley Scott, 1992). Creo que sobran las palabras, porque más vale escucharla: otro hito de este magnífico compositor que musicalizaba así la llegada de la civilización europea a tierras Americanas, en su 500 aniversario. Y tal como reza el título, los coros evocaban una paz cual paraíso sonoro.